lunes, 9 de noviembre de 2009

A los 92 años de la Revolución Soviética

COMISION IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

 


La caída de la Unión Soviética, trajo consigo la aparición de numerosos trabajos teóricos denunciando los horrores del marxismo-leninismo. Los círculos propagandísticos del imperialismo realizaron ingentes esfuerzos para demostrar teóricamente que el socialismo se había autodestruido por la aplicación de la doctrina marxista-leninista. Los efectos impactantes de una pérdida tan importante, conjuntamente con los resultados de la propaganda imperialista hicieron mella en el movimiento obrero mundial, afectando singularmente a los partidos comunistas, en donde las correlaciones de fuerzas entre los revolucionarios y los reformistas, en términos generales, favorecieron a éstos. Como consecuencia de ello, muchos partidos comunistas cambiaron de signo, algunos incluso, llegaron a desaparecer y otros, se cuestionaron seguir como organización con estructuras y políticas marxista-leninista.

La historia universal registra repetidamente flujos y reflujos de las revoluciones, unas veces coronadas por su éxito decisivo y en ocasiones barridas por el triunfo de la reacción que restaura el viejo régimen. En Francia la revolución democrático burguesa tardó cerca de un siglo en cumplir con sus tareas, después de un proceso de episodios alternativos que abarca desde la revolución de 1789-1794 hasta las revoluciones de 1830 y 1848.

Aunque separadas por el tiempo y diferentes tanto en su contenido como en sus formas, cada una de las batallas libradas por el proletariado contra la burguesía constituye un ensayo previo al combate general y definitivo. Cada una proporciona a la siguiente nuevos elementos que influyen en su pensamiento teórico, en su táctica y en su estrategia.

En el prefacio de la edición inglesa del 1888 de El Manifiesto Comunista, Engels hace mención a la derrota de la insurrección de Junio de 1848 en París, como la “primera gran batalla entre el proletariado y la burguesía” pese a ser una revolución de carácter burgués. El aplastamiento de la insurrección confirmó la necesidad de dotar a la clase obrera de la teoría revolucionaria desarrollada por Marx y Engels en el entonces recién citado Manifiesto.

En el año 1871 Paris es de nuevo el escenario del enfrentamiento de clases. Con tan solo 72 días de existencia, la Comuna de París aportó ricas experiencias al proletariado universal, las cuales sirvieron posteriormente de preparación para los próximos combates. El concepto de la dictadura del proletariado adquiere mayor consistencia y la necesidad del partido proletario inspira a los clásicos del marxismo. Según Marx “el éxito de la revolución proletaria es imposible sin una vanguardia combativa y cohesionada: el partido proletario, armado con el conocimiento de las leyes del desarrollo social. Esta es la lección más importante que enseñó la Comuna de París”

Treinta y cuatro años más tarde, tiene lugar en Rusia una serie de sucesos revolucionarios que culminan con la sublevación armada de Moscú. Las enseñanzas de la revolución de 1905-1907 ejercen una especial influencia en el Partido Bolchevique durante la revolución de Octubre “Sin el ensayo general de 1905 no habrían sido posibles las revoluciones de 1917, ni la burguesa de Febrero, ni la proletaria de Octubre” – diría Lenin- De la revolución de 1905 surgió la táctica de las barricadas, que en opinión de Lenin era “la táctica de guerrillas” la cual fue perfeccionada y utilizada en sucesivas revoluciones y también en  sublevaciones.

La revolución de Octubre demostró de manera irrefutable que el parlamentarismo democrático-burgués no puede bajo ningún concepto evolucionar hasta la sociedad socialista por medio de reformas y mostró inequívocamente que el proletariado unido a las clases trabajadoras, dirigido por el partido marxista-leninista puede y debe derrumbar el poder político de la burguesía y establecer el suyo.

Tras dos siglos de cruentos combates, ninguna otra ideología fuera del marxismo leninismo ha colocado al capitalismo sobre las cuerdas flojas, movilizando a millones de personas por un mismo ideal. Todas las demás fuerzas, o han desaparecido, o han sido absorbidas por los mecanismos del sistema capitalista. El marxismo leninismo es, sin lugar a ninguna duda, la teoría científica que corresponde al proletariado y pese a sus reveses, resulta indestructible. Bajo su bandera y bajo los auspicios de la Revolución Soviética el PCOE  se yergue de nuevo, desbrozando espinosos senderos, pero armado de las extraordinarias experiencias, que duela al que le pese, están registradas en las páginas más bellas de la historia humana. Y en estos momentos vuelven a afirmarse insustituibles.